Historias de rol. Parte 1: Khardos Featherstorm.

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Historias de rol. Parte 1: Khardos Featherstorm.

Mensaje por LoaP-El-SaNtO (Admin) el Mar Dic 27, 2011 1:24 pm

Buenas, voy a empezar a hacer estos post para mostrar las historias de mis personajes en el server de rol, la primera es de mi enano wildhammer jinete de grifos, aqui va:
Mis principios. Capitulo 1.

Era una mañana soleada en Grim Batol, cuarenta años antes de la apertura del portal oscuro, vivíamos en paz y armonía, los días eran a veces calidos, a veces no, pero siempre veíamos a alguien intrépido y con ganas de aventurarse que salía a volar con su grifo, grifos, bestias majestuosas, mi nombre era Khardos Featherstorm, mi padre era jinete de grifos, y yo pensaba seguir su camino, admiraba desde mi niñez sus martillos, armas increíbles, capaces de ser lanzadas y que vuelvan, vivíamos en Grim Batol, mi padre me había conseguido un grifo que criaba con esmero, hermosas criaturas, fuertes, poderosas, increíbles, decidi llamar a mi grifo Skyron, era pequeño, gracioso y hermoso, me pasaba la vida con el, entre enanos Martillo Salvaje, ser jinetes de grifo era el mayor honor, y tener uno, era un gran honor, son bestias respetadas, son como iguales, le hablaba y parecía que me entendia, mi padre me ayudaba a adiestrarlo, a alimentarlo, pasaba las tardes junto a la chimenea acariciándolo, leyendo historias pasadas de grifos, pasaban los años, yo seguía entrenando duro a mi grifo, a veces me trepaba a un árbol con mi grifo, y me ponía allí a leerle historias que mi padre me contaba, sobre la guerra de los tres martillos, cogia los martillos de mi padre, a veces volvían, a veces no, una vez golpee un árbol y casi hago que se derrumbe una rama bastante grande, eran hermosos tiempos. Mi padre, que se llamaba Howin Featherstorm y mi madre Gilda Stormcaller eran ambos jinetes de grifos, eramos una familia de honor, yo entrenaba a mi grifo bajo las enseñanzas de mi padre, y una vez pasados 20 años, ya en el veinticinco antes de la apertura del portal oscuro, mi grifo ya podía ser montado, y despegaba un par de metros del suelo, cuando lo vi volar tres metros de alto por primera vez, se me iluminaron los ojos, cai rendido de felicidad, grite avisando a mi padre, que trajo una silla y la coloco encima del grifo, me subi, y hable con el grifo, para que volara, era increíble, me sentía uno con el grifo, el grifo parecía saber lo que queria que hiciera, y lo hacia sin que yo se lo pidiera, salíamos a volar, cuando no volábamos, comíamos o descansábamos . Volar era todo, mi grifo era todo.

Un dia, vi a mi padre marchar, un par de bandidos estaban causando problemas a los viajeros, mi padre iva a intentar reconocer a los bandidos y matarlos, ya que atacaban rutas comerciales y eso dificultaba el comercio con otras ciudades. Mi padre me relato luego que el estaba volando por las rutas comerciales, buscando algún indicio de los bandidos, cuando vio que estos atacaban a un mercader y su carreta, se lanzo a por ellos, con sus martillos de tormenta, uno en cada mano, lanzo los martillos contra los bandidos, cada martillo pego a un bandido cada uno, y ambos calleron, golpeándose entre si, mientras los martillos volvían a su dueño, era increíble, los martillos de tormenta eran armas poderosísimas, armas hermosísimas y yo algún dia tendría dos de ellas. Mientras tanto, yo practicaba lanzar piedras desde el grifo, para aprender a lanzar cosas desde el, al principio, me costaba, puesto que el grifo se movia mucho, pero me acostumbre a sus giros, y aprendi a coordinarnos, miraba los paisajes naturales y me asombraba, mas aun cuando los observaba desde el aire, desde mi grifo, Skyron, que ahora volaba a unos cinco metros de altura, pensaba que si me caia desde ahí, me rompería algún hueso, un dia, efectivamente, me cai, de no ser por que Skyron me agarro en el vuelo, me rompia algunos huesos, empece a tener cuidado al montar a Skyron, no por que este fuese peligroso, no, sino por que yo podía resbalarme y si Skyron no estaba atento como ese dia, yo no contaria otra vez la historia de salvarme.

Mi padre empezó a recibir asignaciones mas seguidas de ir a vigilar las carreteras , ahora habían ogros y gnolls asediandolas, mi tiempo con el era cada vez menor, cuando yo tenia treinta años, mi padre decidio que dejara de entrenar solo y me inscribió en una especie de escuela de montaje de grifos, el coste era alto, pero pagando ese coste te daban un grifo, como yo ya tenia uno, el coste resulto ser mucho menor, y como ya tenia empatía con mi propio grifo, destacaba bastante en la clase, las pruebas eran sencillas, primero, colocarle al grifo la silla, luego, montar y hacerlo correr, yo no solo lo hacia correr, lo hacia volar, lo que me hizo ganarme el respeto de mis profesores, además de sus elogios, ya que decían que yo seria un gran jinete de grifos, eso esperaba, asi como me había ganado el respeto de mis profesores, me ganaría el respeto de todos, me haría notar y seria destacado, empeze a estar mas con la naturaleza, a respetarla, era unas de las cosas que nos enseñaron, paso un año, y las lecciones empezaron a acercarse a mi nivel, empezamos a volar en serio, haciendo algunas volteretas ya, aprendimos a dirigir a nuestros grifos para que atacaran a un objetivo en especial, nos hicieron practicar con dianas, y asi, aprendimos a hacer que las garras de nuestros grifos mutilen a nuestros enemigos, veíamos como nuestros grifos destrozaban a los objetivos de combate, algunos los agarraban y los arrojaban metros atrás, estaba orgulloso de Skyron. Empezaron entonces, pasados unos meses, a darnos armas, no eran martillos de tormenta, eran demasiado para nosotros, pero eran martillos similares, hechos de cobre, afinabamos nuestra puntería entonces, lanzando martillos contra las dianas desde los grifos, yo ya dominaba eso desde antes de entrar a la academia, me gane el respeto de mis compañeros, que observaban admirados mi habilidad, me sentía importante, me sentía relevante, me sentía alguien.

Cinco meses después, ya dominábamos el lanzamiento de martillos, sabíamos dar ordenes a nuestros grifos, y nos habíamos ganado su respeto, ya sabíamos alimentarlos, tenían nombre, ya eran nuestros iguales, ya eramos uno. Nos dijeron que seria nuestra primera misión de combate real, y que estaba financiada por el gobierno del clan Martillo Salvaje, teníamos que proteger las rutas de comercio con nuestros grifos, nos entregaron martillos, esta vez de bronce, mi padre me dio algunas lecciones para el combate, que prácticamente no escuche, armado con mis martillos, parti, hacia las rutas de comercio de Grim Batol, era una misión prácticamente fácil, eran bandidos que solo tenían dagas, no podían hacer nada contra nosotros y nuestros grifos. Vimos un grupo de bandidos atacando un grupo de personas, los martillos que nos dieron estaban diseñados igual que los martillos de tormenta, lanzados correctamente, volvían a la persona que los lanzo, tire mis dos martillos contra un bandido, le di en la cabeza y callo, probablemente inconciente, pero se lo pensaría antes de intentar atacar denuevo las rutas de comercio, con otros dos jinetes nos encargamos de ese grupo, era bastante fácil, mientras que los demás siguieron rastreando bandidos, en un momento paso lo inesperado, un bandido con arco lanzo una flecha hacia nosotros, yo me lanze hacia un lado y esquive, pero me resbale de mi grifo, y Skyron rápidamente me agarro por la pierna y me agarre de la silla, para incorporarme denuevo. Seguimos al grupo de bandidos, y lanzando nuestros martillos mientras nuestros grifos los agarraban y los lanzaban por el aire, una vez que llegamos a quien parecía su jefe, un humano enorme, debía de medir dos metros, era mas grande y fuerte que los demás, y cuando el grifo de uno de mis compañeros intento agarrarlo, el humano lo agarro por la pierna y lo lanzo contra un árbol, le rompió la pierna al grifo y su jinete quedo inconciente, lanze mis martillos contra el líder bandido, lo deje medio aturdido, y mientras mis martillos volvían a mi, Skyron le rasgo la cara con sus garras, dañadolo gravemente, el otro jinete aprovecho para agarrarlo y lanzarlo, callo sobre un monton de espadas en una especie de armería, se le clavaron dos espadas por la espalda, el otro jinete se fue a ayudar al que había caído inconciente, mientras que yo recogia una especie de espada de plata y un anillo de oro, los guarde en una bolsa y volvimos a la academia, donde entregamos ambos objetos, se me permitio quedarmelos y me dieron una suma de dinero, el anillo me quedaba bien, y la espada era solo un recuerdo.

Nos siguieron asignando misiones asi, las mas serias eran cazar algunos bandidos de poca monta, el jinete de grifos que resulto herido estuvo un tiempo en cama, y su grifo también, le habían roto la pierna, yo segui haciendo misiones, levemente remuneradas pero enormemente divertidas, que a la vez me servían de entrenamiento y entretenimiento para mi grifo, afortunadamente, no eran cosas de mucho peligro, lo mas peligroso era quebrarnos, o caernos de nuestro grifo, pero nuestros grifos estaban atentos a eso, eran casi humanos, pensaban, atacaban, podíamos incluso conversar, bueno, podíamos hablarles puesto que no podían responder, pero entendían lo que decíamos. Un dia, hubo un asedio de bandidos hacia la academia, que estaba alejada de Grim Batol, asi que nosotros nos lanzamos en la protección de la academia, eramos jóvenes, tercos, pero sabíamos defendernos, lanzamos nuestros martillos en conjunto contra los bandidos, y los mantuvimos a raya hasta la llegada de refuerzos, entre los refuerzos estaba mi padre, que lanzo sus martillos y mato a tantos bandidos que no puedo contarlos con mis dedos, era un héroe, y yo era su hijo. Seguimos entre todos, jinetes de grifos o aprendices, seguimos a los bandidos que huian, en el proceso, nos encontramos hechiceros Hierro Negro que nos atacaron, un par de jinetes calleron, pero los que seguíamos lanzamos nuestros martillos con fuerza hacia los hierro negro, y luego continuamos la persecución, al terminar con el ultimo bandido, volvimos a la academia, donde a todos los aprendices que estábamos, nos condecoraron, entre un oficial militar y quien dirigía la academia, nos condecoraron y nos dieron oficialmente el titulo de Jinetes de Grifos, junto a nuestros Martillos de Tormenta, el arma que todos ambicionábamos. Eramos ya, jinetes de grifos, uno de los mayores honores a los que podía aspirar cualquier persona. Asi, encargándonos de bandidos, problemas menores pasamos el tiempo, hasta el dia oscuro, el dia en que las vidas de todos y cada uno de nosotros cambiaria, el dia del portal oscuro, el dia… de la primer guerra.

La primer guerra y la segunda guerra, un cambio para todo azeroth. Capitulo 2.

Muchos fuimos enviados a morir, como corderos al matadero, las flechas y ballestas enemigas eran nuestro peor enemigo, pero defenderíamos salvajemente todo nuestro pueblo, defenderíamos nuestras familias. Ahora eramos iguales con mi padre, eramos enanos hechos y derechos, jinetes de grifos, personas de importancia y relevancia. Muchos orcos caian bajo la fuerza de nuestros mazos. Muchos fuimos enviados al sur, a apoyar a los humanos, yo fui uno de ellos, pero la caída inminente de Stormwind era algo inevitable, fuimos enviados de regreso, y a la semana, ventormenta callo, peleamos en Elwynn, peleamos frente a los orcos, peleamos en los lugares mas oscuros y recónditos del sur de la tierra que conocíamos como Azeroth, muchos perecieron, pero los que sobrevivíamos seguimos adelante, hasta que fue hora de la retirada, una retirada sangrienta, peleamos en los campos humanos, peleamos en tierras orcas, solo veíamos hombres verdes alla donde mirábamos, volvimos a Grim Batol a travez de las montañas, volando como solo los jinetes de grifos sabíamos hacer, cuanto mas al norte ivamos, menos orcos encontrábamos, hasta llegar a Grim Batol, donde dimos un ultimo adiós a nuestros compañeros caidos en combate, de vez en cuando, algunos grupos eran enviados hacia el sur a explorar o combatir grupos reducidos de orcos, pero con la caída de Ventormenta, llego un tiempo de paz, muy breve, en el que la horda parecía recuperarse y afianzarse en ese terreno, seria muy poco tiempo el que nos protegería del avanze enemigo, era el amargo sabor de la guerra. Pero todos juramos con nuestras vidas proteger Grim Batol, ya sea de orcos, bandidos, o cualquier otra cosa, cuando ya nos vimos recuperados, volvimos al sur, en grupos de tres, separados por unos veinte metros un grupo del otro, eramos unos treinta jinetes, teníamos que destruir un campamento orco, se esperaba férrea resistencia, y que hubiesen unos cincuenta o sesenta orcos, era una misión arriesgada, rodeamos el campamento orco desde una altura que no percibiesen nuestra presencia, y nos lanzamos en picado, volamos entre sus estructuras, lanzando nuestros martillos, intentando infundir temor en sus corazones, si es que acaso tenían, durante esa batalla, y durante otras, me había demostrado que tenia poca flexibilidad para batallas organizadas, unos pobres bandidos eran una cosa, pero orcos, organizados, mas fuertes que cualquier bandido, era muy distinto, aun asi, debi matar a unos siete, pero contemple como unos orcos derribaban el grifo de mi madre a flechazos, y antes de que se pudiese levantar, por la espalda, un orco apareció por detrás, y con un solo hachazo, la decapito, era una situación horrible, de la que aun me intento olvidar. Del grupo de treinta, volvimos tan solo cinco, mi padre, un jinete llamado Grogan, sus dos hermanos y yo, exhaustos, volvimos a Grim Batol, no podía dejar de pensar en mi madre, y me decidi que algún dia, ese orco moriría, pese a que no queria venganza, mi corazón salvaje la exigia, esas criaturas, inhumanas, salvajes, destruían todo lo que tocaban, quemaban bosques, destruían reinos y mataban enormes cantidades de humanos, enanos, o cualquier raza que intentase oponer resistencia, pero la horda empezó a retroceder, y nosotros a empujar, pero un ataque por la espalda destruyo Grim Batol, pero eso no lo sabría sino hasta dentro de mucho tiempo, puesto que yo, como muchos otros jinetes de grifos, nos unimos a Kudran Wildhammer y a la expedición de la Allianza en Draenor, avanzamos por el portal oscuro, llevamos la batalla a su terreno, peleamos fervientemente, hasta que rayos enormes desgarraron el planeta, hasta que la furia de los orcos parecio volverse contra su planeta, solo que contra ellos mismos también, algunos magos, dirigidos por el Archimago Khadgar, cerraron el portal oscuro, pero muchos orcos habían escapado, nosotros pelearíamos allí, pero nuestros días estaban contados, pelearíamos contra orcos, demonios durante mucho tiempo, los orcos rojos nos atacaban diariamente, eran mas rapidos, mas fuertes y mas temibles que los orcos verdes, pero eso no impidió que uno por uno, sintieran mi furia, peleábamos codo a codo, y veíamos nuestros compañeros morir, lo que nos incitaba a volvernos mas fuertes y a matar la mayor cantidad de orcos posible, mi fiel grifo, Skyron, seguía a mi lado, había sido herido por flechas, pero eso no destruyo su férrea determinación, era un grifo admirable, nunca, ni en la peor de las batallas, callo al suelo, era un grifo como ningún otro, hasta que un dia, por premio a mis batallas, el herrero llego con una armadura de acero para mi grifo, yo mismo le coloque la armadura, y observe como mi grifo se volvia un grifo de batalla, para conmemorar ese hecho, me uni al primer ataque que realizaríamos, contra algunos orcos que se querían instalar en La Armeria, volamos hacia allí, mis martillos arrasaron a los orcos, uno por uno, con mi grifo eramos uno, podía anticiparme a sus movimientos, y mi grifo se anticipaba a los mios, era una coordinación magnifica, sabia como tirar los martillos para que volviesen al lugar donde yo estaría, los jinetes de grifos, dia tras dia, eramos menos, y la vida en ese mundo se volvia cada vez mas difícil, los orcos nos empezaban a superar en numero, dos a uno cuando llegamos, y unos cinco años después, en seis a uno, pero cada uno de nosotros, era un guerrero forjado por las batallas, hasta que un dia, cuando el portal ascuro volvió a abrirse, temimos lo peor, lo que creimos confirmado cuando vimos seres de piel verde salir de allí, pero por algún motivo, se encontraban acompañados por humanos, con sus armaduras azules, eran refuerzos, los orcos rápidamente establecieron un campamento del otro lado de la Peninsula del Fuego Infernal, llamada Thrallmar, poco a poco, el combate contra los orcos se igualaba, y empezábamos a ganar, obviamente, muchos de los soldados que vinieron eran novatos cuyo potencial solo alcanzaba para matar un par de orcos, no se comparaban con los humanos que quedaban aquí, que tenían la sangre de docenas y centenares de orcos corriendo por sus espadas, o de cualquier jinete de grifo, cuyos martillos habían acabado con centenares de orcos, eran solo simples novatos, carne al matadero, pero aun asi, seguimos nuestra lucha, la armería había caído hace ya tiempo a manos de los caballeros de la muerte, o alguna cosa rara asi, habíamos tenido suerte, igual, de que una especie de pescados gigantes entretuvieron a los orcos, o nos hubiesen aplastado fácilmente, nuestra fortaleza quedo bastante maltrecha después de tantos años de asedio orco. Con la ayuda de los refuerzos, tanto de la alianza y de la horda, empezamos a empujar, los orcos rojos empezaban a retirarse, igualados en números. Muchos fuimos enviados a destruir Zeth Gor, fue un asalto de enormes proporciones, muchas unidades fuimos destinadas a tomar la fortaleza orca, me pusieron al mando de cinco jinetes de grifo, dirigi a mi escuadron hasta la fortaleza, descargamos unos explosivos y bombardeamos esa maldita fortaleza, hicimos que su maldito techo se les callera encima a esos orcos mugrosos, luego seguimos el asedio, derribando a los orcos de las torres, mi grifo se llevo a unos cinco orcos al vacio abisal, mientras que yo hice lo propio con una docena, cuando termino el dia, Zeth Gor era nuestro. Nos pasamos una semana afianzando la posición y eliminando a los orcos sobrevivientes me ordenaron a mi y a mi escuadron a explorar la Armeria de la Expedicion. Todo concluyo en que la armería estaba tomada por los espiritus de los soldados asesinados por los Caballeros de la Muerte, un grupo de paladines fue destinado a ir, y nosotros a protegerlos de cualquier amenaza “física”, como lo fueron algunos jabalíes demoniacos, o algo como eso, y algunos orcos de Zeth Gor que se reagruparon y planeaban atacar al escuadron. Acabamos fácilmente, desde las alturas caimos en picado por detrás y los barrimos, de forma literal, entre nuestros martillos y nuestros grifos acabamos con una veintena de ellos, fue muy fácil, no eran rival contra los poderosos jinetes de grifos, y yo me había vuelto un importante miembro del ejercito, ya dirigía un escuadron, y juntos nos habíamos vuelto uno de los mejores escuadrones, aunque es solo una falta de modestia, había por lo menos diez escuadrones mucho mejores que nosotros, pero aun asi, me gustaba sobrevaluarnos. Pero aun asi, nuestros recientes éxitos en La Armeria de la Expedicion y Zeth Gor no eran tan geniales. Lord Kazzak seguía suelto, y la horda fel, los orcos rojos, eran muchos aun y seguían dirigiéndose desde la Ciudadela del Fuego Infernal. Muchos compartían mi punto de vista, por lo tanto se organizo un ataque contra la Ciudadela del Fuego Infernal. Nos dividiríamos en dos grupos principales, el de ataque y el de defensa, el de ataque asediaria la Ciudadela, mientras que el de defensa pelearía contra los refuerzos enemigos, el grupo de defensa se dividio en dos grupos, los que destruirían los campamentos aledaños a la Ciudadela y los que serian la ultima línea de defensa. Obviamente fui a destruir los campamentos. El asedio no fue sencillo, estuvimos semanas, pero el poder conjunto de la horda y la alianza supero a los orcos fel y al cabo de un mes, entramos en la Ciudadela, bueno, entraron, nosotros mantuvimos la línea contra los refuerzos orcos y seguíamos destruyendo campamentos, que mas bien eran carpas, al cabo de otras dos semanas, la ciudadela había sido purgada de bestias, con la ayuda de las tropas que antes atacaban, realizamos una ofensiva a gran escala contra los campamentos orcos, arrasamos con todos, al cabo de esa semana de purga, minimo un centenar de orcos calleron bajo mis martillos, o bueno, quizás exagero un poco, pero mas de una veintena si calleron, Kudran WIldhammer nos llamo personalmente a aquellos jinetes de grifos que habíamos estado desde hace tiempo y habíamos sobrevivido, nos premio por nuestra fuerza, por nuestro honor y por nuestra férrea voluntad, por no dejarnos vencer, y fuimos enviados de vuelta a Azeroth, allí nos esperaba una batalla tanto o mas dura que cualquier otra, nos dieron una semana para despedirnos de las otras personas, me despedi de varios soldados, Michael, Malcom, Jonathan, Marcus, Tommy, soldados que respetaba y que me acompañaron en el ataque de Zeth Gor como la infantería, de los paladines Velarus, Dominic, Maxwell, Michael, Jonathan y George. Quienes habían atacado La Armeria junto a otros cincuenta paladines.

Pasado el tiempo que teníamos, atravesamos denuevo el portal oscuro, era hora de la verdadera batalla, afrontar lo que hubiese pasado en todos estos años, le quite mi armadura a mi grifo, ya que estaba gastada y ya no estábamos en la guerra. Fui volando a Grim Batol, pero lo que menos me esperaba me ataco, un orco montado en un dragon negro, intente esquivarlo, pensando que era de los orcos que nos ayudaron en Draenor, pero tras sus constantes ataques, di la vuelta, esquivando una llamarada y mi grifo rasgo los ojos del dragon, mientras que yo ataque al orco que lo montaba y lo tiraba al vacio, mientras cogia los martillos al volver y los lanzaba contra la cabeza del dragon, haciendo que este callese en picada y impactara contra el suelo, muriendo, segui mi camino a Grim Batol, cuando llegue, una imagen me destrozo, grim batol destruida y llena de orcos. Abrumado, volvi al sur, en Forjaz, un calor infernal, empece a preguntar que había sucedido con los Martillo Salvaje, me informaron que se habían instalado en Pico Nidal, en Tierras del Interior, hacia el norte, me prepare y volvi al norte, pasando por Loch Modan, Los Humedales, Las Tierras Altas de Arathi hasta llegar a Pico Nidal, la ultima parte fue la mas difícil, entable un combate contra unos trolls, unos tres trolls, pero uno era un medico brujo, o algo asi, que me tiraba bolas de sombras, lanze mis martillos y pude con sus amigitos, pero el “jefe” era rápido y esquivo la mayoría de mis martillazos, hasta que el ultimo, le di perfectamente en el cráneo. Me instale en Pico Nidal, durante un par de años.

La guerra contra la plaga. Capitulo 3.

Un dia, un emisario de Ventormenta llego a Pico Nidal, la guerra contra el Rey Lich había comenzado, no tenia idea de quien era ese sujeto, y según decían las historias era el causante de la tercera guerra, que arraso con el reino de Lordaeron y intento arrasar con el reino de Stormwind, me uni a ellos, mi corazón salvaje exigia aventuras, y esta prometia serlo. Apenas me embarque me asignaron a la Fortaleza de Denuedo, en Tundra Boreal, pelee poco tiempo allí, matando pestes voladoras que eran una molestia, pero aun asi las destrui con mis martillos, pero aun asi, eran muy molestas. Fue poco el tiempo que pase allí, pronto me asignaron a Hibergarde, junto a muchos otros jinetes de grifos, humanos o enanos. Para mi total ignorancia, no sabia el nombre de ese continente, según me dijeron era Northrend. En Hibergarde, las bestias de Denuedo eran como moscas, nos tocaba enfrentarnos a dragones esqueléticos de hielo, que hubiese sido mas fácil derrotarlos si al menos tuviesen miembros que atacar o al menos piel que desgarrar, era mas fácil derrotar a los dragones vivos, pero al menos pudimos vencer desarmando a los dragones, asestando golpes en sus articulaciones y tirando de ellas con sogas era posible, con mi escuadron, nos dirigimos hacia dos wyrms que volaban, wyrm era el nombre que les daban a esos bichos, lanze mis martillos contra la articulación del ala izquierda del que tenia mas cerca, y tirando de una soga, con otro jinete mas le arrancamos el ala, haciendo que caiga hacia el suelo, al caer, se le pulverizaron los huesos, los cuales empezaban a taparse por la nieve que caia, mientras, nos dirigimos a ayudar al otro grupo, el otro wyrm había hecho que uno de los enanos se callera de su grifo y que este le vaya a buscar, haciendo que quedase solo uno de los enanos agarrándole, hicimos lo mismo que habíamos hecho con el wyrm de antes, y en cuestión de miuntos callo, otra victoria para nosotros, los otros dos enanos fueron a ayudar al que había caído, yo fui a ver uno de los wyrm, y tras un poco golpear con mi maza, le arranque la cabeza, tenia un nuevo trofeo para la chimenea que no tenia. Lo deje en mi especie de habitación, que no era mas que un espacio de los establos, era la habitación que compartia con mi grifo, no me gustaba estar lejos de el, asi que deje el cráneo a un lado y me dormi con mi manta, junto a mi grifo. Habia sido un largo dia.

Al otro dia, salimos a matar no muertos bajo la temible fortaleza de Naxxramas, cuando un temible Wyrm, mas grande que lo normal nos persiguió, era un simple Wyrm, nada especial, solo un poquito mas grande que los demás, nos dividimos, yo llame su atención y me persiguió entre las estructuras de las casas chamuscadas, mientras los otros tres le intentaban arrancar el ala, pero era fuerte y no era fácil de derrotar, hasta que lograron arrancarle el ala derecha, pero el muy endemoniado seguía intentando perseguirme, hasta que cansado, derrotado, callo al suelo arrasando con una veintena de no muertos, bajamos a seguir con nuestra misión, derrotamos una docena mas de no muertos y volvimos a Hibergarde, era cuestión de tiempo para que los nigromantes volvieran a levantar a esos no-muertos, pero al menos les causaríamos una molestia. Al dia siguiente, volvimos al poblado bajo Naxxramas a seguir con nuestro trabajo, esta vez, además de destrozar a los no muertos, los quemaríamos con unas bombas incendiarias que nos dieron, lo hicimos y punto, no hubo complicaciones, solo hicimos rodar cabezas y las prendimos fuego, luego, me enviaron de vuelta a Denuedo, para luego ir a Pico Nidal denuevo, ya había servido suficiente en la guerra contra el Rey Lich.

Intentando rearmar mi vida. Capitulo 4.

Pasaron un par de semanas y volvi a Pico Nidal, ayudaba a los niños en entrenamientos de como montar en sus grifos, cosas simples que ya eran costumbre para mi, y que para ellos eran cosas raras, me sentía bien, puesto que esos niños, en unos cuarenta años, serian el futuro de nuestros ejércitos, pasaron los años con esa rutina, bueno, a veces era enviado junto a otros jinetes a destrozar trolls si avanzaban demasiado, hasta un temblor que sentimos con mucho pesar, la tierra se rompia, decidi volver a vivir aventuras, mi espíritu aventurero lo reclamaba, pero me quede un tiempo mas para ayudar con la situación de los trolls, junto a algunos jinetes dirigimos un ataque contra un campamento troll que se acercaba demasiado a nuestros territorios, algunos volamos entre los arboles, otros, cayeron en picado sobre ellos, el hecho es que no previnieron lo que pasaba hasta que fue muy tarde, nuestros martillos destrozaron a todos y cada uno de ellos, no tuvieron escapatoria, los cercamos alla por donde intentaban huir, mientras nos lanzaban maldiciones que no ivan a ninguna parte, puesto que eramos demasiado rapidos para ellos, pero pese a que no podían darnos, no estábamos en general entrenados para lanzar conjuros y menos para recibirlos, es mas, no teníamos mucha afinidad con la magia, pero recibir tantos de ellos me había hecho mas o menos resistente a recibirlos. Asi fue como callo todo un campamento de trolls lamentablemente, no era una victoria significativa, dado que solo eran exploradores muy posiblemente novatos, unos verdaderos trolls hubiesen estado atentos a los cielos y hubiesen tenido sus arcos y ballestas mas cerca.

Luego de ese dia, decidi en marcharme, queria vivir aventuras, no soportaba pelear contra trolls, queria pelear contra orcos, ogros, bandidos, no muertos, elfos, cualquier cosa menos trolls, me cansaban, apenas pude, avise a mis amigos que me iva, hice mis maletas, que casi no tuve que hacerlas, solo algo de comida para el viaje, algo de ropa, todo en una bolsa pequeñita ya que bueno, la ropa no era muy grande, y de ahí marche hacia el sur, pase por la antigua presa de las tres cabezas, ahora rota, toda el agua que contenia había caído a Los Humedales, o bueno, luego comprobé que solo la mayoría, aun quedaba un poco de agua en lo que antes era un inmenso lago, en mi viaje también pase por forjaz, bastante acalorada en su interior, y bueno, todo lo contrario en el exterior asi que simplemente pase rápidamente por el exterior, compre provisiones en kharanos y no me detuve a descansar, no queria congelarme, segui mi viaje, me encontré algunos orcos por las montañas, los mate fácilmente con mis mazas y segui mi viaje, al cabo de una semana, había llegado a Ventormenta desde Pico Nidal. Lo primero que hice fue buscar una posada donde dormir, me fui a Villadorada, pero no había el tipo de posada que yo buscaba, asi que volvia a Ventormenta cuando encontré la posada que yo estaba buscando, un magnifico establo donde podría dormir con mi grifo, al otro dia despertaría e iniciaría, probablemente, mis aventuras.

Me desperté, el ruido de los gallos cercanos me rodeaba, apenas me desperté mi grifo también lo hizo, quizás percibio mi movimiento al despertarme, o quizás simplemente ya estaba despierto, al acostumbrarse mis ojos a la luz, me parecio ver unas monedas de oro, genial, alguien había dejado unas monedas de oro en el suelo, seguro pensó que yo era un mendigo y me acosté junto a ese grifo por no tener otro lugar donde dormir, lo primero que hice fue agarrar mi bolsa, mi grifo y salir a volar, fui a Crestagrana, a Villa del Lago a disfrutar de la vista, simplemente hermosa, valia el viaje hacia el sur, pero era solo el principio de mis aventuras, viajaría hasta los confines del mundo y exploraría ese enorme y basto planeta, luego de volverá la realidad y dejar de soñar con los diferentes lugares de Azeroth, me dirigi hacia Stormwind nuevamente, tan distinta, cuando entramos al portal, era una ciudad en reconstrucción, ahora, pese a estar en una nueva reconstrucción por el ataque de un dragon, se veía mas grande y magnifica que antes, sus guardias de armaduras de acero brillantes, jinetes de grifo protegiendo los cielos, y el magnifico castillo real, donde se encontraba la nobleza y el rey, con su guardia de selectos soldados, la elite, entrenados para proteger a la cabeza del reino, pero bueno, no era de tanto interés, fui a ver lo que antiguamente se conocía por El Parque, y digo antiguamente por que un dragon lo destrozo completamente, volvi a los caminos,volaba lentamente cuando vi un grupo de bandidos con mascaras asaltar una caravana, matar al dueño y huir con algunas de las cosas que tenían, me lanze en su caceria, vole entre algunos arboles y lanze mis martillos, destrozando sus cráneos, luego volvi a Villadorada y avise a la guardia, identificarían al sujeto y enviarían sus cosas como herencia a algún familiar, y sino, lo guardarían en el nombre del reino para fortalezar sus arcas, sea cual sea el caso, era mejor a que lo tuvieran un grupo de bandidos, yo, en cambio, segui mi camino… bueno, mis viajes, puesto que no seguía caminos, volaba sin rumbo ni dirección. Permaneceria quizás un tiempo en Ventormenta, luego, seguiría mi viaje hacia tierras desconocidas, de leyendas.



Espero que les guste, esta es la histora mas larga.

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Re: Historias de rol. Parte 1: Khardos Featherstorm.

Mensaje por IcE_R3iVeN el Mar Ene 10, 2012 3:09 pm

Buena historia =D solo que tengo una duda cuanto viven los enanos???
porque se supone que este estuvo vivo desde antes d ela primera guerra... y sigue peleando en cataclysm???? D= vaya q son longevos entonces jeje bno pero todo lo demas es una buena historia
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Re: Historias de rol. Parte 1: Khardos Featherstorm.

Mensaje por Beelze666 el Mar Ene 10, 2012 7:32 pm

Pues fijate que tambien magni, muradin, brann, falstad y kurdran estuvieron en la primera guerra y mucho antes mas y todavia siguen vivos.
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Re: Historias de rol. Parte 1: Khardos Featherstorm.

Mensaje por LoaP-El-SaNtO (Admin) el Miér Ene 11, 2012 12:11 am

llegan a vivir 150 años creo minimo

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Re: Historias de rol. Parte 1: Khardos Featherstorm.

Mensaje por sturla el Jue Ene 12, 2012 10:13 pm

los enanos eran titanes de roca que se hicieron chiquitos y cambiaron su piel por la humana mientras dormian
arriva a todos los que lo sabiamos Very Happy

sturla

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Re: Historias de rol. Parte 1: Khardos Featherstorm.

Mensaje por darkcris el Jue Ene 12, 2012 10:26 pm

no cambiaron su piel por la humana eso es por la maldicion de la carne que los malvados viejos dioses tiraron sobre ellos al igual que los vikingos y los gnomo :S

(siempre an sido chicos tanto como roca como carne :S)
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Re: Historias de rol. Parte 1: Khardos Featherstorm.

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