Destino Capitulo III

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Destino Capitulo III

Mensaje por LoaP-El-SaNtO (Admin) el Miér Oct 26, 2011 6:18 pm

-Capitulo III-

Milenios la había conservado. Lo increíble que fue una bandada de ladrones comunes y corrientes. Le habían robado y se habían escabullido de él. <<Pero lo recuperare aunque sea lo último que haga>>
Un demonio verde y robusto con cuernos que le salían de la frente y codos estaba sentando sobre un trono grandísimo muy peculiar forrado de un cuero rojo en el respaldo. Él media unos casi tres metros. Sus labios eran de color morado y sus ojos eran rojos. Llevaba las uñas verdosas bien largas. Las cejas negras estaban siempre en posición fruncida. Daria miedo a cualquiera que se le acercase.
Así reposaba en su trono cuando la puerta de roble se abrió de par en par. Lo que cruzo las puertas se parecía a un árbol viejo, podado con piernas y manos, como las que los hombres tenemos, de madera vieja con apariencia de quebrarse en cualquier momento. Sarpius, lo llamaban. En su mano derecha llevaba un hacha enorme digna de la altura de su cuerpo. Mientras que en la izquierda llevaba una gran bolsa de tela que chorreaba sangre verde lima. Con grandes zancadas, evitando las raíces que se encontraban sobre el piso de mármol, traspaso la galería.
Espero en silencio. Strychnos no se inmuto en lo mas mínimo con su presencia, el demonio mantenía la mirada perdida a la vez que jugaba con los dedos con unas luces redondas que revoleteaban en su mano.
Paso un rato hasta que cansado de esperar Sarpius se digno hablarle.
-He traído buenas noticias del sur- hizo una pausa, al no encontrar respuesta prosiguió- personalmente he lidiado con la tercer hija de Rubresca- termino no muy seguro Sarpius mientras arrojaba la bolsa a los pies de su amo.
Strychnos lo observó con tranquilidad sin preocuparse por el objeto que yacía a sus pies.
- Quiero mi brazalete de vuelta aunque sea lo último que hagas, ¿Me has entendido?- ordenó el gran demonio.
El espeluznante árbol quedo perplejo sin animarse a mostrarse enojado. Había vencido al almirante más feroz de sus enemigos. Mil años luchando en el Sur con batallas perdidas y ganadas. El había puesto fin a uno de los mayores peligros de Rubresca ¿Que obtenía a cambio? Solo una orden absurda que ni siquiera sabia de que se trataba. Verán que quizás esto es bastante absurdo incluso para este mundo pero Strychnos tenía sus razones para no preocuparse por la muerte de un almirante aunque quizás torne la guerra a su favor.
- Me temo que no entiendo, no se a que se refiere con encontrar un brazalete ¿Por qué es tan importante?- pregunto cuidadosamente Sarpius.
- Lo único que debes saber es que se encuentra en un valle de ladrones, ya te darán un mapa. Quiero que asedies la ciudad, mates a todos que no quede ningún ladronzuelo y me traigas el objeto con rapidez. Es muy importante para mí.- explicó el demonio.
- Disculpe mi atrevimiento pero no es tarea para un rango inferior, quiero decir- apresuró- es solo un pueblo de ladrones- concluyo rápidamente.
- Yo se lo que hago, creo que eso ya lo sabías- replico fríamente- puedes irte, afuera te esperan las tropas-termino haciendo un ademán con su mano mientras clavaba la mirada al vacío.
Los Orisaufos eran una raza que participaron en la guerra contra los demonios milenios atrás. Habiendo sido vencidos fueron reclutados por Strychnos. Este si bien era un demonio era el cuidador de las criaturas de la naturaleza y el bosque. Obviamente los utilizaba para sus propios fines a la vez que servían como aliados para defenderse de sus hermanos. Añoraba un mundo en donde la furia de la naturaleza recorriera todo el mundo.
Sarpius era un Orisaufo. Como tal no le agradaban los demonios pero también tenia un pacto al cual honrar. No le hacia ninguna gracia asaltar a los hombres. Los respetaba, en antaño había luchado junto a su raza. A veces recordaba el orgullo que poseía su pueblo, ahora en estas épocas esa palabra había quedado en el olvido.
Salió a zancadas de la torre de mármol. El valle que se encontraba a su alrededor era impresionante. Las montañas cubiertas de árboles de todas las especies. Un río nacía de las montañas más altas, bajaba serpenteando quebrando al valle en dos. La torre se encontraba en el centro, era como un rascacielos de mármol quebrado en todas partes por vainas gigantes de planta que la mantenían en pie. Debajo yacía un pueblo comerciante de variadas criaturas que estaban atentas a sus negocios. Era la ciudad más importante del norte de los territorios del bosque, la llamaban Fearmurx y a su torre el árbol de mármol, en lengua de los hombres.
El sol brillaba con toda su intensidad. El árbol cruzó entre los diez guardias, diez armaduras de un metal negro carbón que poseían vida propia. En realidad en ellas residían miles de almas que habían sido despojadas de sus cuerpos por mano de Strychnos, estas siempre aguardaban cerca de su amo para defenderlo ante cualquier amenaza. Siguió su camino, los primeros puestos de diferentes mercancías lo empezaron a rodear. Un par de Harmantis, criaturas de lo más parecidas a una hormiga con cuerpo humano de un metro y medio, salieron volando con grandes bolsas sobre Sarpius al salir de una tienda Viridi. El camino, las tiendas así como toda la ciudad estaban construidos rudimentariamente con madera. Aparte de los puestos solo había varios bares pero el pueblo contenía muy pocas viviendas ya que todos los que frecuentaban la ciudad vivían en los bosques del alrededor. En verano el olor a mierda era insoportable, mas en un día soleado como aquel.
Siguió avanzando entre la multitud, empujando y derribando a los viridis que eran mayoría en la ciudad. Odiaba a los viridis, eran las criaturas hijas de Strychnos, estos salían de unos huevos que una araña empollaba durante el invierno, la araña era única, le había engendrado Strychnos con el objetivo de crear un masivo ejército que le ayudase en la guerra contra sus hermanos. Sarpius no sabia donde se encontraba, ni nunca pudo observar como esas criaturas asquerosas llegaban al mundo, es mas a él se le ocultaba demasiado por lo que él brindaba al reino.
Salio de las calles de barro abarrotadas, y llego a un risco, un precipicio se encontraba enfrente de él. La laguna de Strike era hermosa, la luz del sol se rompía en mil pedazos centelleantes que bailaban en la superficie del agua. Un llano de verde intenso con flores de distintos colores la rodeaba, debajo del precipicio tiendas de campaña maltrechas y amontonadas se encontraban reposando en la pared de la montaña <<Mi ejercito>> Pero quedo petrificado al observar a lo que era en grandes rasgos un murciélago azul gigante. Varios Harmantis lo sostenían con cadenas y luchaban por mantenerlo a raya, era una tarea casi imposible de lograr, su chillido era ensordecedor.
Cuando Sarpius llego al campamento, se encontraba incendiado, viridis corriendo con cubetas de agua para apagar las llamas azules, o viridis tirados en el piso chillando que el ruido terminase, porque el ruido largado por el murdrak era apenas soportable y dejaba sordos a aquellas criaturas de oído sensible. Él no escuchaba nada, las ramas que cubrían sus orejas de madera eran suficientes para mantener sus pensamientos en silencio.
- El sedante, maldita sea, traigan el sedante, imbéciles.
El curandero, kechin, le alcanzo una sustancia verdosa. Sarpius la coloco en el filo de su hacha, y con una velocidad que no aparentaba en su tamaño y lentitud para moverse, corrió hacia el murdrak que estaba luchando todavía contra tres cadenas sostenidas por los Harmanthis, que volaban esquivando las llamas azules de la criatura, y le dio un golpe certero no mortal en el lado lateral del vientre. La criatura cayó adormilada, pero había atrasado tres días el ataque a la ciudad humana.
- ¿Quién tenia ordenes de preparar el campamento hasta que yo llegara?
- Yo, mi señor, Halong, primero del escuadrón de los hijos.
Un viridi, de armadura vieja, rota y negra, este era más gordo y más alto que los demás. Sarpius, estaba encolerizado de tanta estupidez. La rabia que le recorría el cuerpo le hacia temblar la nuca de raíces polvorientas, sabia que debía de dar el ejemplo. Levanto su hacha y le quebró el cráneo en dos.


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Re: Destino Capitulo III

Mensaje por IcE_R3iVeN el Vie Oct 28, 2011 3:04 am

JAJA se ve que tuviste q fumarte muchas pero quedo bien xD
para cuando la sig parte?? Surprised
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Re: Destino Capitulo III

Mensaje por LoaP-El-SaNtO (Admin) el Vie Oct 28, 2011 3:33 pm

IcE_R3iVeN escribió:JAJA se ve que tuviste q fumarte muchas pero quedo bien xD
para cuando la sig parte?? Surprised

Jaja,
No se, hace mas de dos años que hize estos tres caps, y la verdad que mi modo de ver las cosas cambiaron, me acuerdo que era lo que iba a seguir, incluso me acuerdo de los personajes importantes que todavia no aparecen.
Pero la verdad es muy flashero, lo que pensa antes era hacer algo completamente independiente a la fantasia tradicional, a lo que se refiere que siempre se recurren a las mismas "criaturas" o mundos fantasticos, dragon, orcos, etc.
Igual no tuvo mucho exito, ni tampoco dentro de mi vision personal...

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Re: Destino Capitulo III

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